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lunes, 7 de enero de 2008

Un taller de Segorbe restaura las puertas barrocas de la iglesia parroquial de Benlloch

Antonio Andueza y José Luis Fajardo han devuelto el esplendor a las dos hojas del portal, de 350 kilos de peso cada una

De Benlloch a Segorbe y de Segorbe a Benlloch. Éste es el recorrido realizado por las puertas de la iglesia parroquial de esta pequeña población castellonense de La Plana Alta que han viajado hasta la capital del Palancia para ser restauradas por las prestigiosas manos de un orfebre y un ebanista segorbinos.

Las puertas de la iglesia parroquial han sido restauradas en Segorbe, en la carpintería de Andueza, hasta donde llegaron por mediación del conservador del museo catedralicio de la Catedral-Basílica, David Montoliu.

Las dos hojas del portal, cada una de las cuáles pesa más de 350 kilos, han sido limpiadas, tratadas, repuestas de sus faltantes, recubiertas con una fina capa de latón de 0,50 cm de grosor y adornadas con aldabas, clavos y postigos acordes a su origen, fechado en el siglo XVII.

Los artífices de la restauración y transformación de la puerta, que para los habitantes de Benlloch es como una especie de "regalo" de Reyes, han sido el afamado ebanista, Antonio Andueza, de la Carpintería Andueza y el orfebre segorbino, José Luis Fajardo, del taller Fajardo y Morro.

Ambos piensan que el trabajo realizado: "Ha sido un reto de cuyo resultado nos sentimos muy orgullosos", máxime teniendo en cuenta que "hoy en día queda muy poca gente que haga esto, porque son piezas muy antiguas que llevan mucha faena. Se necesita tener mucha vocación y documentarte muy bien para hacer este tipo de trabajos".


Un trabajo artesanal

La dificultad del trabajo hace más meritorio si cabe el proceso de restauración, dado que "es muy difícil encontrar madera antigua para reponer los trozos estropeados", apuntó Andueza. Por su parte, Fajardo destacó que la dureza del material original es tal "que hay que ir con muchísimo cuidado cuando vas con la punceta para marcar el latón porque hay zonas en que la madera es como si fuera hierro puro y en otras se marca mucho más fácilmente".

"Esta puerta está muy bien hecha. Cuando ves una cosa así te das cuenta de que no había que enseñarles nada a los de aquel tiempo. Eran muy capaces. Nosotros hemos restaurado varias puertas de este tipo, la de Cañabate y Geldo, por ejemplo, aunque esta es la más grande", afirmó con total sinceridad y sencillez, Antonio Andueza.

El recubrimiento de latón de la puerta reproduce una complicada trama de escamas, en cuyo centro aparece un anagrama o escudo alegórico a la Virgen María. La puerta, de 4,50 m de alto por 3 de ancho, consta de dos hojas y popularmente se conoce a este tipo de cerramiento con el nombre de Puertas de Palio, porque bajo ellas podía salir el mismo sin tener que ser plegado.

Las puertas están situadas en el lateral del retablo principal de la iglesia y se protegen del exterior con un arco de traza gótica. El templo ha sido recientemente restaurado y originariamente fue construido entre los años 1614 y 1650.

Los maestros arquitectos del templo fueron Pedro de la Sal y Juan Tei. La nave de la iglesia es de una sola planta, con bóveda de crucería en la nave y estriada en el presbiterio, con capillas laterales, ábside poligonal y sacristías laterales. La fachada es renacentista y está adornada con columnas de rico trabajo.

Fuente: "Las Provincias de Castellón"

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