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sábado, 4 de septiembre de 2010

La Entrada de Toros y Caballos de Segorbe, blindada

El Diari Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV)Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano de la Conselleria de Cultura y Deporte por la que se incoa el expediente de declaración de Bien de Interés Cultural Inmaterial a favor de la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe.

Cultura considera que esta celebración es "merecedora como singular manifestación cultural de la mayor protección que la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano otorga a aquellos elementos del llamado Patrimonio Inmaterial o Intangible".

La Entrada se desarrolla durante la celebración de las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Esperanza, Loreto y Cueva Santa, que se inician oficialmente el último sábado de agosto. Se trata de un espectáculo 2singular y único" en España y esta circunstancia fue reconocida en 1985 y 2005 con sendas declaraciones como Fiesta de Interés Turístico y Fiesta de Interés Turístico Internacional, respectivamente.

El origen de estas entradas de toros se pierde en la propia historia de Segorbe y, "tal como la vemos, apenas ha evolucionado en el discurrir de los años", según la Conselleria.

El encierro destaca por la participación de caballos, montados por expertos jinetes que tienen como misión conducir la manada a la plaza sin que ninguna res desmande en una trepidante carrera que discurre por una de las principales arterias de la ciudad, así como por la ausencia de cualquier tipo de barreras a lo largo del recorrido, "barreras que resultan innecesarias al ser suplidas por auténticas murallas humanas que delimitan el camino a seguir por toros y caballos".

Este acontecimiento es el resultado de la evolución del traslado de reses para ser corridas en un recinto cerrado o plaza de toros. Consiste en una carrera protagonizada por los toros en el último tramo del recorrido que realizan desde el río Palancia hasta la plaza donde se realiza su exhibición, según explica la Conselleria en su resolución.

En estos últimos centenares de metros, los toros son acompañados de caballos con sus correspondientes jinetes que, al galope, arropan y mantienen agrupadas a las reses para evitar que ninguna de ellas se desvíe del recorrido o se detenga. Esta carrera se desarrolla por una de las principales calles de la ciudad y entre la presencia de miles de personas que delimitan el paso de los animales.
publica este viernes una resolución de la

Origen

Los estudios realizados hasta ahora remontan los primeros datos sobre la existencia de fiestas de toros en Segorbe al año 1386, coincidiendo con la advocación de San Juan y San Pedro. Pero "habrá que remontarse algún siglo más para encontrar una vinculación entre el recorrido que siguen los toros desde que suben por la cuesta del Realet hasta llegar a su destino, siguiendo el trazado de la muralla, antes musulmana y con posterioridad cristiana".

Las fuentes documentales que tratan esta fiesta de los toros, son cuantiosas durante el siglo XVI y XVII. Los textos narran la necesidad de reparar el corral, de su localización junto a la muralla, de la plaz* donde se realizan los toros, del montaje de un entablado para las autoridades locales como eran los magníficos jurados, oficiales y consejeros o de su celebración con motivo de acontecimientos religiosos concretos, para ensalzar las virtudes del presbítero Francisco Jerónimo Simón, o por la llegada a Segorbe de los restos de San Gabino.

A partir del siglo XVIII es prolífica la documentación sobre toros en Segorbe. Se tiene constancia de que la primera imagen fotográfica de una entrada de toros en Segorbe es de 1894 y al parecer fue sacada por el fotógrafo francés Julio Derrey que tenía su establecimiento en la ciudad.

Originalmente la Entrada seguía un proceso de selección y traslado de los toros que iban a ser lidiados por la tarde. En la actualidad "ha cambiado radicalmente su significado, ya que lo que no era más que un transporte de reses, para su posterior utilización, se ha convertido ahora en un espectáculo ritualizado, en el que se utilizan reses específicas, en cierto modo apropiadas para este rápido paseo".

"Al mismo tiempo este efímero traslado, vertiginoso y fascinante, se ha convertido en un signo de identidad de la ciudad episcopal", según señalan las mismas fuentes.

En este sentido, subrayan que se trata de un "rasgo distintivo, puesto que no se reproduce en ningún otro lugar de la Comunitat Valenciana, y que se justifica por su propia existencia, como elemento diferenciador, no sólo de la comarca, sino de la provincia y de todo el territorio valenciano".

Fuente: diariocriticocv.com

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